Un almuerzo escolar saludable incluye proteína para saciedad, granos integrales para energía estable, frutas o verduras para fibra y un snack equilibrado. Preparar ingredientes con anticipación facilita las mañanas. Rotar combinaciones simples evita monotonía sin complicar la planificación. Las porciones deben ajustarse a edad y apetito. La constancia es más importante que la variedad diaria.
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