Puede deberse a cansancio, hambre o sobreestimulación. Mantén comidas cortas, tranquilas y en momentos adecuados. Evita presionar. La rutina y el ambiente influyen mucho. ¿Quieres mejorar la experiencia?
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Obtén orientación personalizada basada en la edad de tu hijo, sus necesidades dietéticas y las preferencias de tu familia.