Esto puede pasar por varias razones normales: cambios de apetito, textura, rutina o búsqueda de control. Crea horarios claros, evita picar todo el día y ofrece snacks con proteína o fibra para que no reemplacen las comidas. ¿Quieres ayuda para elegir el siguiente paso?
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Obtén orientación personalizada basada en la edad de tu hijo, sus necesidades dietéticas y las preferencias de tu familia.