Sí, los bebés pueden comer pequeñas cantidades de queso antes del año una vez que les vaya bien con los sólidos. Elige quesos pasteurizados, enteros y con menos sodio y ofrece trocitos muy pequeños y blandos para ayudar a reducir el riesgo de atragantamiento. Evita los quesos de maduración con moho o muy salados. Si no estás seguro de qué tipos o cuánta cantidad ofrecer, puedes pedir orientación en el chat de IA para tu bebé.
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Obtén orientación personalizada basada en la edad de tu hijo, sus necesidades dietéticas y las preferencias de tu familia.